Estrechar una mano a hurtadillas, sentir como se dilatan las pupilas, rendirse ante una sonrisa, conocer a una persona nueva en una persona que creíamos totalmente conocida, así es la poesía de la vida. Cada latido renovado, cada suspiro robado por un encanto refrescante que acaricia la desgastada rutina es un despertar.¿Cómo va a morir la poesía, si a días de llegar el otoño se hace verano de nuevo?. Si desear me hace sentir más viva, si siento fluir la magia por mi cuerpo, de un beso, del roce de una piel tan sensible como la mía, si puedo ir a Barcelona y con solo cerrar los ojos un segundo llegar hasta Oviedo.
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