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jueves, 24 de marzo de 2011

Feriado

Siento latir la ansedad que galopa hasta mi corazón, me desvela, me aqueja un mal que apenas puedo soportar.

Me siento atrapada, es feriado y estoy en la oficina, afuera las calles están semidesiertas, solo se ve gente en plan de goce. A mí me costará disfrutar del resto del día, lo sé. Cuando llegue a casa pienso tomarme dos de las amarillas, dos y si es posible sumaría un poco de alcohol, prefiero caer rendida y despertarme dentro de un día nuevo, en lo posible mañana.

En mi cabeza los pensamientos van en círculo, ein Teufel Kreis. Recurre en mí la idea de acabar con las dudas y arrancar las preocupaciones de raíz. Se acelera mi respiración, necesito descanso. Quiero tener ganas de salir y disfrutar, pero no las tengo y si pudieran comprarse las ganas yo no podría obtenerlas (otra vez pensando en mi magro salario). Cada persona que me cruzo me dice:-eso no es un sueldo- y tienen razón pero me estanco en la desdicha, la soporto como un castigo merecido.

Acá la gente molesta, tose sin taparse la boca, saluda con falsedad y muecas de desprecio, hablan a las espaldas de otros,etc, etc... cada vez los quiero menos compañeros, sépanlo.

Me faltan dos horas veinte, pero el tiempo parece detenido, todo pasa allá afuera, acá desfallece mi alma dentro de esta torre negra.

Si pudiera lloraría muy fuerte para desahogarme, me haría bien, pero no sé si tendré las fuerzas para lograrlo. Estoy cansada hasta para llorar, anoche no pude dormir, el insomnio trastorna, corroe.

Ya empecé a llorar, tuve que cubrirme la cara para que nadie me viera. definitivamente estoy desestabilizada por el stress. Los ruidos me hacen mal, la tostada que cruje en la boca de Pablo, la voz de Graciela, el click! del mouse, la tos fingida en el fondo, las voces amaneradas, un sorbido al mate.

Respiro fuerte y rápido, imposible serenarme, escribo lo más frenéticamente posible, reflexiono, me angustio, lloro. Ni siquiera esto me desahoga.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Fresco de trabajadores y protestas


Desde el 9no piso de la torre puede verse a la mariposa ocre luchar contra el viento sur. Debajo se extienden horizontes de color, colectivos de lata que parecen juguetes viejos. La gente viste tonos que semejan acuarelas alegres, reniegan de la llegada del otoño, le huyen al marrón y al gris de las bufandas apolilladas que duermen en sus placards.

Alem está cortada por una movilización y se me ocurre al ver el despliegue que deberían ser más jocosas estas protestas; sería bueno que los manifestantes salieran con pinturas a cubrir las fachadas de las nefastas entidades financieras con murales, los trompetistas se animen a soplar para amenizar las rutinas de los apagados oficinistas y las mujeres bailen con faldas amplias cual bahianas en carnaval.

En el Luna Park un hombre vestido con un uniforme marca Ombú y zapatos de trabajo tiene la noble tarea de pintar las butacas del recinto, el sol le toca la espalda y tiene la fortuna de ver desde allí a las chicas bonitas que hacen cola en la boletería de la esquina, qué excelente labor!.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ridículo institucional

La última moda en mi trabajo son las felicitaciones a destiempo. Como acaba de comenzar el último mes del año, los supervisores y la Gerenta Regional (Regional Manager) deben ponerse al día por órdenes de la casa matriz, entonces deciden repartir condecoraciones a los mejores asslickers del semestre y por supuesto del año. No solo se entregaron los premios atrasados de septiembre en adelante, sino que también nos felicitaron por nuestros cumpleaños:

El mío fue ya hace casi dos meses (?) pero lo más insólito fue cuando nombraron a mi mejor amigo que cumple años en enero jaja, no pude aguantar la carcajada, menos cuando me acerqué a la cocina y vi que habían comprado facturas para celebrar los aniversarios. La ridiculez institucional no tiene límites.