domingo, 2 de enero de 2011

Cortometraje

Dos personas que recién se conocen caminan por la noche hablando de El Eternauta, intentando recordar los nombres de los personajes bordean la Plaza Congreso, están allí mismo, donde se libró la batalla. En su cabeza ella imagina la nevada mortal y se siente dichosa, esta vez está acompañada y recorre el camino que tantas veces la llevara de Av. de Mayo hasta su casa tomando su mano.

Un poco más adelante pasan por la Botica del Ángel, se impone el recuerdo de Vergara Leumann y comienza un ping pong, un zapping verbal por aquellos programas de la infancia. Atrévase a soñar, Benny Hill, Grandes Valores del Tango...uff

El cielo esta despejado y se ve desde el balcón, ni siquiera hace falta espiar a la luna para saberlo, no lloverá.

Momentos antes se sentaron en el Tortoni y ella guardó en su bolso dos sobrecitos de azúcar como recuerdo, una costumbre, un ritual. de todos modos no se olvidaría del salón vacío con el piano en el fondo, de los brasileros que hablaban sin cesar en la mesa de atrás, de la deliciosa conversación.

Varias casualidades confluyen, un hombre y una mujer se encuentran, alivianan el peso de sus soledades, él sonríe, ella se deleita.

2 comentarios:

Marcela Cabrera dijo...

Es increible el café Tortoni. Tiene mucha magia, mucha historia. Y hago lo mismo con los sobrecitos de azúcar, así tengo acumulados varios recuerdos...

Mme. Verite dijo...

Te cuento un secreto, ese bar tan notable tiene una historia muy mía...
Se te extraña a mares, tengo mucho para contarte!