lunes, 24 de enero de 2011

Sunset Park criollo

Hay una casa en La Plata, habitada por jóvenes que viven al costado del sistema. Sus cabezas despiertas ven lo que el ojo anestesiado del Sr y la Sra común no toleran. Son chicos que se cuestionan lo que subyace detrás, porqué las cosas no funcionan, porqué existe tanta inequidad y ese costado filosófico es lo que los hace diferentes a aquellos que viven bajo el amparo de la pseudo seguridad de estar entre cuatro paredes frente a un monitor.

En la casa se pinta, se proyectan documentales sobre las paredes, se debate sin censura, se bromea, se ironiza, se vive. Allí no existe un televisor encendido, sintonizando a TN o Big Brother , no necesitan saber "lo que hay que saber" según el cuarto poder.

Si bien toda una generación de jóvenes y brillantes pensadores ha sido diezmada por los gobiernos sangrientos que dejaron sin cabeza a la nación, se renuevan las esperanzas de un pueblo cuando surgen nuevos cuestionadores. ¿Acaso así no evolucionó la humanidad a lo largo de la historia?, ¿cómo si no fue a través de los llamados rebeldes?.

Hoy, la cuestión de fondo es precisamente la desigualdad, la mirada esquiva y la manipulación que el sistema pretende lograr en pos del consumismo, del individualismo, de la fragmentación. La gente vive inmersa en la llamada cultura del terror o en la que se ponga de moda según los intereses de quienes llevan la batuta o las acciones en la bolsa.

La casa está abierta y se me antoja una escena de unos jóvenes llamados Buñuel, García Lorca y Dalí en una residencia de Madrid. Ellos eran grandes artistas, locos, revolucionarios quizás nuestros muchachos sean más grandes de lo que pensamos, no lo subestimemos.

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