martes, 3 de agosto de 2010

La pasión




La otra noche me encontraba en estado de insomnio post vacacional, y a las dos de la mañana me vi inmersa en una conversación más que interesante. Intentábamos con un colega del sexo opuesto debatir acerca de los sentimientos, las soledades y la posmodernidad. Temas tan complejos que sin dudas llenarían las bibliotecas públicas.

Entonces surgió de la charla una palabra de lo más atractiva y le dije: “podría escribir una reflexión sobre ella, no?” y él se ofreció a debatirlo si yo cumplía con mi premisa. La palabra era “pasión”. Yo decía que los periodistas y/o escritores adoran los elogios porque en sus escritos vuelcan toda la pasión que sienten al expresar sus ideas. A mí, por ser casualmente tan pasional, esas cinco letras me sugirieron sensualidad, porqué no erotismo, si cabe la interpretación ahora que lo he pensado más concienzudamente, creo que se trata de algo más profundo, pero lo primero que se me vino a la cabeza fue una escena de Lo que el viento se llevó en la que Clark Gable sostiene a Vivien Leigh entre sus brazos y la besa apasionadamente. Pero la realidad, por desgracia (para mi mente fantasiosa) no es igual a la ficción de aquél Hollywood de antaño.

Veamos, pasando a cuestiones más concretas, la pasión sería como el motor de la vida. Podríamos acaso tomar decisiones sin pasión?, podríamos vivir sin ella?. No es más satisfactorio equivocarse por ser apasionado que hacerlo cuando carecemos de este impulso?.

También pensé en otro factor importante al analizar esta palabra, y si la cuestión genérica influyera acerca de lo que cada uno pensara?, el análisis de mi colega podría ser totalmente lo inverso al mío o aportar sus aristas interesantes y completar las ideas que se vuelven con cada minuto más complejas.

En un momento se cruzaron en mi cabeza pensamientos acerca de la bipolaridad, la afección que torturó a Virginia Wolf hasta el ultimo día y que saboteara tantos proyectos en la vida de Edgard Allan Poe. Pensé en estos seres pasionales, en sus escritos, testimonios de las oscilaciones de sus estados de ánimo que iban desde la desolación hasta la dicha absoluta. Vidas dominadas totalmente por pasiones incontrolables. Entonces, puede la pasión enfermarnos o la enfermedad es la generadora de pasiones enfermizas?, acaso la pasión es bipolar?. Lo cierto es que en el común de los mortales, es decir, quienes no vivimos atormentados por nuestra propia genialidad este sentimiento es la base que sostiene muchas de las complejas estructuras de nuestras vidas, es más, hasta me atrevería a decir que constituye en sí el mismo deseo de vivir, ya que no se puede vivir sin pasión. Sin pasión no habría arte, ni ciencia, ella lo abarca todo.

2 comentarios:

Nico Pisano dijo...

Lindisimo. Gracias por compartir tu pasion!

Pablito Lancone dijo...

También voy a comentar, porque me siento parte de ese escrito. Porque vivo con ese mismo sentimiento que en esas letras está explicado.
Porque la pasión me llevó a hacer éste comentario...