Estoy así, de un humor particular y cuando eso me pasa creo que podrian irse todos un poquitito al diablo. Me pone contenta estar en casa de nuevo, entre mis cosas y no quiero hacer abandono de morada, me gusta el encierro mientras tenga un ventilador y libros, muchos libros. Pero estoy tan jodidamente mal que hasta vería televisión como una autista, observando simplemente el corto horizonte de puntos centelleantes parpadeando en los culos de las vedettes, porque es sábado y dudo que den otra cosa.Acabo de volver y debería estar feliz, pero en cambio, estoy enojada con el mundo real, con mi vieja que se zarpa, con la vida que me impone desafíos que me dan ganas de decir basta!, necesito respirar hondo.
Quiero acostarme a vegetar, ya comí, un huevo y no pienso levantarme para hervir otro, no queda mucho más en el fridge. Estoy hinchada las pelotas de esperar, y a mí no me gusta esperar a nadie, ni siquiera a mi madre a quien tambíén en días como este me gustaría mandar un poquitito al demonio.
Siesta, silencio que dura una hora y media y el ring del teléfono que me trae de nuevo a la realidad: -Hola...ah, hola ma. Sí, voy para allá-
No hay comentarios:
Publicar un comentario