domingo, 18 de mayo de 2008

"Don't forget to leave your soul at the entrance"...

Trabajo en una aerolínea, mejor dicho en una corporación aérea. Lo bueno (como es de suponer), es que los empleados gozamos del beneficio de poder recorrer el mundo con unos pocos pesos. Pero no voy a detenerme en ello, no ahora. Lo que quiero es dar un pantallazo del mal carácter de algunos de los más veteranos que trabajan día a día en la oficina de reservas.
El empleado común realiza las mismas tares hace años y solo espera jubilarse tarde o temprano, jamás ha descubierto su vocación o se ha entregado a un destino que a juzgar por el semblante de decepción y fracaso los tiene encadenados como zombies a esa rutina laboral de cuatro u ocho horas. Tratamos con gente del otro lado del teléfono, gente que tiene temores, gente que se siente sola, gente que tiene dolores, alegrías y sueños, como nosotros (los operadores de reservas).Por el tono de voz y el manejo de la conversación es fácil detectar porqué ese cliente se ha contactado con nosotros, el pasajero compra pasajes porque se va de luna de miel, viaja por el nacimiento de un nieto, quiere ver desesperadamente a sus hijos que hace tiempo se fueron de casa y mil motivos más. Sin embargo, los tonos de voz cortantes y secos que utilizan los expertos para hacer más "eficiente" su trabajo impiden esa relación natural con la otra persona, están simplemente hartos de lidiar con seres humanos, se han convertido en "zombies".
Con un amigo bromeamos y antes de entrar altrabajo nos decimos a coro el título de este artículo, que significa: "No olvides dejar tu alma en la entrada".


1 comentario:

Anónimo dijo...

Cher Madame Verite, Usted tiene la sensibilidad y el ojo critico del genial Oscar Wilde, que percibio que: "To live is the rarest thing in the world. Most people exist, that is all.”

Un placer leer sus ensayos.

Enchante, Clovis